El sueño de Verne hecho realidad: la vuelta al mundo en globo
16/08/2007
El 21 de marzo de 1999 dos viajeros conquistaron lo que muchos llamaron “la última odisea del siglo XX”. El suizo Bertrand Piccard y el británico Brian Jones fueron quienes completaron la primera vuelta al mundo en globo sin escalas, sin olvidar que además batieron el récord de permanencia en vuelo -21 días- y de distancia recorrida -casi 48.000 kilómetros-. Así se demuestra una vez más que el viajar es un placer interminable.
Desde que la idea científica sobre la redondez de la tierra quedó establecida como una "verdad absoluta" se impuso en la psicología humana el deseo de unir simbólicamente a través de recorridos los puntos extremos y remotos. El precursor de esta obsesión fue sin dudas el valeroso navegante portugués Fernando de Magallanes, quien acabaría con el mito del no acceso a lares desconocidos por rutas nuevas.
Entonces la civilización conocería de reiteradas incursiones, de intercambios culturales y comerciales sin precedentes, con lo cual renovamos tradiciones, renglones económicos, religiones y las más variadas costumbres. Aunque el sello de los viajes no siempre se caracterizó por la tolerancia y la paz, a la larga, y con mirada condescendiente, han sido más sus beneficios que sus pérdidas.
La historia del vuelo histórico
El 21 de marzo de 1999 Mar Bertrand Piccard y Brian Jones, aterrizaron en Egipto luego de recorrer sin escalas 45 755 km, batiendo el récord de permanencia en el aire. El psiquiatra suizo y el ingeniero de vuelo inglés a bordo del globo Breitling Orbiter III completaron la vuelta al mundo al pasar por el meridiano 9 en Mauritania, al norte de África.
El aerostato despegó de Chateau d'Oeax, Suiza y voló al este pasando por el norte de África, Arabia, la India y el sur de China. El viaje duró 19 días, 21 horas y 47 minutos y durante casi una semana volaron suavemente sobre el océano Pacífico, pero se acabó la calma cuando al llegar a los 7 000 m de altura, en América Central ingresaron en una espiral de vientos. Felizmente todo volvió a la normalidad gracias a los meteorólogos que les aconsejaron descender 2 000 m para tomar corrientes favorables. Cruzaron el océano Atlántico con vientos de 145 km/h.
El jefe del Centro de Control en Ginebra, Alan Noble, comparó esta hazaña con un puzzle y explicó a la prensa que como en esos entretenimientos, se logró esta victoria porque "finalmente todo entró en su sitio". Cada uno de los integrantes del equipo, de este "rompecabezas", representaba esa pieza, pequeña quizás, pero fundamental para el armado del juego. Sin la cooperación y el esfuerzo de ellos no hubiera sido posible alcanzar este sueño (tantas veces intentado...).
Los pronosticadores meteorológicos utilizaban información satelital para guiar el vuelo desde Tierra, convirtiéndose en una especie de lazarillos para los tripulantes que hacían frente a tormentas, montañas o fuertes vientos. El Breitling Orbiter III, cuya cabina es de 5,4 m por 2,2 m, estaba equipado con baterías solares, radares transportables que identificaban a la nave con el control de tránsito aéreo de cada país, sistemas de orientación por satélite y radios VHF, navegó siempre tras las corrientes de vientos de 200 km/h denominadas "Jet Stream".
Al anochecer del último día el Breitling Orbiter III volaba sobre Libia y Argelia, a una altura aproximada de 12 000 m, impulsado por vientos de 200 km/h. Jones y Piccard cruzaron el meridiano 9 sobre Mauritania y llegaron hasta Egipto. Allí aterrizaron a 300 km al oeste de El Cairo, en el Oasis de Bawiti. Aunque tenían en sus planes la idea de tocar tierra cerca de la pirámide de Gizeh, no fue posible por los fuertes vientos.
El Comité Olímpico Internacional felicitó a ambos pilotos así como también lo hicieran la reina Isabel II de Inglaterra, el primer ministro inglés Tony Blair, el presidente francés Jacques Chirac y su par de Suiza, Ruth Dreyfus. Por su parte el correo suizo emitirá estampillas alusivas a esta hazaña.